Reciclaje de vidrio

El vidrio es reciclable en un 100%, y no hay límites de veces que se puede reciclar. Se necesita apenas el 25% de la energía necesaria para hacer vidrio nuevo. A su vez, reduce la contaminación del aire en un 20% y la del agua en 50% en comparación con hacer una botella nueva. El vidrio de las botellas más modernas tarda más 4000 años en desintegrarse. El vidrio puede reutilizarse pero en el caso de que no nos sea útil puede reciclarse.

El vidrio que se recicla es el de botellas, frascos, envases, vasos de vidrio verde, blanco o marrón. El vidrio que no se recicla es el de lamparitas, vidrios laminados, vidrio roto, espejos, lozas, focos o vidrios rotos.

El vidrio es recogido y llevado a la planta de tratamiento donde se separa de cuerpos extraños, se tritura y limpia, este producto resultante de las plantas de tratamiento se denomina “calcín” en la industria vidriera, donde se volverá a utilizar igual que si se tratase de materia prima nueva. Luego se mezcla con arena, sosa, caliza y otros componentes y se funde a 1.500 grados centígrados. Después  el vidrio es homogeneizado hasta obtener una masa en estado líquido: la gota de vidrio. Esta gota se lleva al molde, que dará forma al nuevo envase. Estos envases tienen las mismas características que los originales.

En productos de vidrio es posible encontrar el punto verde, es un símbolo que identifica que cada embasador, embotellador, distribuidor etc, ha pagado para que una vez depositado en el contenedor correspondiente sea recogido y en el caso del vidrio reciclado en su totalidad.

Fuente:

www.dondereciclo.org

www.reciclavidrio.com