Purificación de agua contaminada con energía solar

El agua potable debería ser un derecho humano para todos pero lamentablemente este elemento escasea, sobre todo en las regiones rurales latinoamericanas donde los pobladores deben satisfacerse con agua de ríos, vertientes y pozos que muchas veces está contaminada. Ingerir esta agua trae problemas de salud, enfermedades endémicas fatales (hepatitis, cólera, parasitosis y diarrea en las poblaciones más humildes). El Foro mundial del agua estima que se producen entre 80 mil y 100 mil muertes por año en Latinoamérica por el consumo prolongado de agua con contaminación microbiana.

En los últimos años se han visto varios casos de hidroarsenicismo crónico regional endémico (HACRE), una enfermedad derivada del consumo de agua con arsénico durante períodos prolongados, que puede provocar en lesiones de la piel y en cáncer.

Argentina y la Contaminación en el agua:


Niveles aproximados de arsénico en Argentina, según el SPAR.

La región Chacopampeana es la zona de mayor contaminación con arsénico en el agua de América Latina, porque en ciertas zonas de esta región napas freáticas de las cuales se extrae “agua de pozo”, existe un estrato de cenizas volcánicas que se encuentran bajo metro y medio de profundidad y los 21/2 metros (debidas a antiquísimas erupciones en los Andes) que poseen arsénico. En algunos lugares de las provincias de Santiago del Estero, Córdoba, oeste de la provincia de Buenos Aires y parte de la provincia de La Pampa, así como en Salta y Jujuy pueden encontrarse niveles de arsénico de más de 1 mg/l. La FAO de la ONU recomienda no superar los 0,05 mg/l, aunque este nivel varía muchísimo de un lugar a otro del mundo, en primer lugar porque en las zonas tropicales se consume más agua, pero también por otros factores como la alimentación y el acceso a otros tipos de bebida. En Argentina se considera que el máximo tolerable de arsénico está entre 0,10 y 0,12 mg/l. Por debajo de estos niveles no se ha registrado hidroarsenicismo y tampoco se detectan anomalías estadísticas en casos de cáncer.

La doctora en química de la UBA e investigadora del CONICET en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) Marta Litter puso en marchar un proyecto para revertir esta situación con tecnología solar sumamente accesible. Su trabajo se basa en la investigación, validación y aplicación de soluciones técnicas y educativas para proveer agua potable a poblaciones rurales aisladas, con recursos hídricos y económicos escasos. El estudio fue realizado entre los años 2002 y 2006 en conjunto con las universidades de países como Brasil, Chile, Perú, México y Trinidad y Tobago.

Los participantes del proyecto, especialistas en tecnologías avanzadas de oxidación y métodos novedosos para tratar el agua, desarrollaron tecnologías simples, eficientes, de bajo costo y que fueran tomadas por la sociedad como una herramienta para la eliminación de la contaminación microbiológica y química.

El proyecto se denomina OEA/AE/141, titulado “Tecnologías Económicas para la desinfección y descontaminación de aguas en zonas rurales de América Latina”, y tuvo buenos resultados.

El equipo de la doctora Litter estudió tres tipos de contaminación del agua: microbiana, química por compuestos orgánicos (pesticidas, herbicidas, etc.) y por arsénico; y las posibilidades para purificarla.

Se proponen tres tecnologías muy accesibles aunque primero habría que analizar los métodos con un sencillo estudio de laboratorio. Los métodos consisten en colocar el agua en botellas de plástico transparentes (PET) de agua mineral o de gaseosas (menos botellas verdes), un residuo de consumo habitual, que pueden servir no sólo para el tratamiento, sino también para el almacenamiento del agua. Son: Desinfección Solar de Aguas (Sodis), Remoción de Arsénico por Oxidación Solar modificada (Soras modificada), Fotocatálisis heterogénea solar con TiO2 (FH).

La ventaja es que es un tratamiento económico ya que los materiales no son costosos y lo principal es la energía solar (radiación UV).

La Desinfección Solar de Aguas (Sodis) es una tecnología establecida y aceptada para proveer agua bacteriológicamente segura en la que una botella que contenga agua contaminada quede expuesta al sol estimativamente seis horas.

Los rayos solares actúan por combinación de la radiación UV-A y la radiación infrarroja destruyendo bacterias y virus (incluyendo al vibrio cholerae). La única restricción es que el agua se debe tomar durante ese día, de lo contrario los microorganismos vuelven a reproducirse.

En el caso del método de Remoción de Arsénico por Oxidación Solar modificada el agua se coloca con algunos gramos de alambre por ejemplo, lana de acero (virulana), que se irradia por algunas horas. Este tratamiento elimina el arsénico por oxidación y coprecipitación con óxido de hierro formados en el proceso. Por la noche, la botella se deja en posición vertical para promover la precipitación y por la mañana se filtra por un paño de tela, similar al que se usa para el café.

La tecnología Soras fue probada con bastante éxito en la India y Bangladesh, entre otros países. Sirve para eliminar el arsénico 3, pero no para el arsénico 5 (de alta prevalencia en Argentina).

La Fotocatálisis heterogénea solar con TiO2 (FH) Es una tecnología avanzada de oxidación que emplea una sustancia barata, reutilizable y no tóxica, el dióxido de titanio que elimina compuestos orgánicos tóxicos, metales como cromo o arsénico, y hasta puede destruir bacterias y virus. En este caso, las botellas se colocan al sol con el agua y el fotocatalizador (TiO2) fijado a sus paredes por un procedimiento muy simple, que podría ser efectuado por los mismos pobladores, con las debidas instrucciones.

En esta técnica podría eliminar todo el arsénico, la contaminación microbiana, orgánica y probablemente el uranio (aunque los estudios no han finalizado).

El dióxido de titanio está presente en los jugos sintéticos, tipo Tang (se usa como espesante), también en cosméticos y pantallas solares.

El procedimiento consiste en hacer una pequeña capa de este dióxido, un especie de film, que se coloca en el interior de la botella. El mismo le da opacidad y expuesto al sol podría eliminar todos los tóxicos.

Según investigaciones recientes, algunos tipos de plásticos utilizados para envases de alimentos, incluyendo agua, desprenden estradiol, una hormona sexual que puede afectar a la salud.

Fuente: www.wikipedia.org