GRI y SASB en la cadena de valor: el impacto real no está dentro de tu organización
GRI y SASB cambiaron la forma de entender la cadena de valor en sostenibilidad. Ambos estándares ampliaron el alcance del reporte hacia el sistema real donde se concentra el impacto.
Durante años, la sostenibilidad se gestionó desde el perímetro de la organización. Se midieron consumos internos. Se calcularon emisiones operativas. También se consolidaron indicadores dentro de un sistema que la empresa podía controlar.
Ese enfoque generó estructura. Sin embargo, no necesariamente generó impacto.
El mayor impacto nunca estuvo dentro. Siempre estuvo en la cadena de valor.
Podes ver el episodio 12 de la voz de tu reporte completo aqui:
El límite del control no es el límite del impacto
Una organización puede optimizar su consumo energético. También puede reducir residuos internos o mejorar su eficiencia operativa. Aun así, puede sostener un modelo que reproduce impactos significativos fuera de su estructura directa.
Esto ocurre en la extracción de materias primas. También en las condiciones de producción de proveedores. La logística, las decisiones de compra y el diseño del producto forman parte del mismo sistema.
La mayor parte del impacto ambiental y social ocurre en espacios donde la organización no tiene control directo. Sin embargo, sí tiene influencia.
Esta diferencia entre control e influencia define el nivel real de la gestión.
Cuando la sostenibilidad se limita al perímetro operativo, el reporte ordena información. Pero no modifica el sistema.
En cambio, cuando incorpora la cadena de valor, el reporte se convierte en una herramienta de decisión.
La cadena de valor es un espacio de gobernanza
Incorporar la cadena de valor no es una mejora técnica. Es un cambio en el nivel desde el que se ejerce el rol.
Esto implica dejar de gestionar únicamente lo medible. En su lugar, exige trabajar sobre lo significativo.
No se trata de incorporar más indicadores. Se trata de modificar los criterios que sostienen las decisiones.
Seleccionar proveedores es una decisión de impacto. Definir materiales es una decisión de riesgo. Diseñar productos es una decisión de continuidad.
Por lo tanto, la cadena de valor expone el punto donde la sostenibilidad deja de ser un sistema de registro. A partir de ese momento, se convierte en un sistema de conducción.
El reporte cambia cuando cambia el alcance
Muchas organizaciones cumplen con estándares y consolidan información. Como resultado, publican reportes técnicamente correctos.
Sin embargo, cuando el alcance se limita al perímetro interno, el reporte describe el sistema. No lo modifica.
El reporte adquiere valor cuando refleja decisiones que afectan la estructura real del impacto.
Cuando incorpora la cadena de valor, deja de ser un documento técnico. En cambio, pasa a ser un instrumento de gobernanza.
Esto no ocurre porque agregue más información. Ocurre porque amplía el espacio donde se ejerce la responsabilidad.
GRI y SASB exponen el alcance real del impacto
Los estándares GRI y SASB formalizan este cambio de nivel.
GRI exige identificar y reportar los impactos significativos de la organización. Esto incluye impactos que ocurren fuera de su estructura directa. Por ejemplo, proveedores, contratistas y uso del producto.
SASB introduce la lógica de materialidad financiera. Este enfoque incorpora riesgos que afectan la continuidad del negocio. Muchos de estos riesgos emergen fuera del perímetro operativo directo.
Por esta razón, ambos estándares obligan a mirar la cadena de valor.
GRI se enfoca en los impactos que la organización genera. SASB se enfoca en los riesgos que la organización enfrenta. Sin embargo, ambos coinciden en el mismo punto.
El impacto real no está contenido dentro de la organización.
Está distribuido a lo largo de su cadena de valor.
Cuando este alcance no se incorpora, el reporte ordena información interna. Pero no representa el sistema completo.
En cambio, cuando se incorpora, el reporte se convierte en una herramienta de conducción.
La sostenibilidad empieza donde termina el control directo
La cadena de valor no es un anexo del reporte. Es el espacio donde se define su relevancia.
Ahí se concentran los impactos más significativos. También emergen los riesgos más críticos. Además, se define la capacidad real de transformación.
Trabajar sobre la cadena de valor no simplifica el rol. Lo vuelve más preciso.
Esto ocurre porque obliga a dejar de medir únicamente lo controlable. En su lugar, exige intervenir sobre lo importante.
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