Un Camino al Cambio: Reflexiones para el 2014 por el Lic. Marcelo Raul Díaz

El uso cada vez más intensivo de los recursos naturales y el aumento de la contaminación se suman a la escasez creciente de agua potable y de tierras fértiles y aceleran la pérdida de biodiversidad y el cambio climático más allá de lo tolerable, tal vez incluso más allá de lo que somos capaces de gestionar. El uso excesivo de los recursos naturales, como los bosques, la pesca y el agua potable, y el aumento de los niveles de contaminación, incluidas las emisiones de gases de efecto invernadero, son dos fenómenos que están sobrepasando los límites de la capacidad del planeta.

Los desafíos sociales pendientes, como el desempleo (sobre todo entre los jóvenes), la educación, la salud, el saneamiento y las infraestructuras complican la resolución de los problemas ambientales. Cientos de millones de trabajadores de todo el mundo son pobres o desempeñan trabajos precarios, y la ausencia generalizada de protección social básica los hace más vulnerables a las crisis ambientales y económicas.

Una mayor conciencia mundial en la interpretación del desarrollo sustentable, podrá ser el motor que impulse una inversión que sea acompañada de un crecimiento económico sostenido, logrando creación de empleo genuino, digno y con trabajo decente.

Es imprescindible disponer de una mano de obra competente, calificada y motivada para mejorar el desempeño ambiental. En diversos sectores económicos, donde se abren grandes oportunidades, es necesario aumentar la calidad del trabajo mediante la mejora de las condiciones de trabajo y de la salud y seguridad en el trabajo y el incremento de los ingresos para conseguir una economía más sostenible desde el punto de vista ambiental. Es el caso de la agricultura, la gestión y el reciclaje de residuos y la construcción, aunque por distintos motivos y con diferentes opciones para lograr las mejoras necesarias.

Con una fuerza de trabajo mundial de más de 1 000 millones de personas, la agricultura es el mayor empleador del mundo, el sector del que dependen la mayor parte de las personas pobres y uno de los principales responsables de las emisiones de gases de efecto invernadero. Es el principal usuario (70 por ciento) de los recursos hídricos. Es necesario advertir esta situación, ya que debemos indiciar rápidamente la formación y el apoyo a los agricultores para que adopten métodos de producción agrícola con escaso impacto ambiental. Entre los pequeños agricultores de los países en desarrollo, en particular, los conjuntos de políticas que tienen por objeto promover una agricultura sostenible, en los que se prevé el perfeccionamiento de las competencias laborales, el desarrollo de empresas y de la cadena de valor, la organización y la inversión en protección social e infraestructuras, pueden propiciar un notable aumento de la producción y de los ingresos.

El empleo en el sector de la gestión y el reciclaje de residuos seguirá creciendo a medida que aumenten las tasas de reciclaje. De los 19 a 24 millones de personas que trabajan actualmente en este sector, sólo 4 millones tienen un empleo formal. La gran mayoría trabajan como recicladores informales en los países en desarrollo, y se cree que en gran parte se trata de mujeres. El reciclaje sólo podrá convertirse en una actividad verdaderamente ecológica si se formaliza esta ocupación. En países como Brasil, Colombia y Sri Lanka, donde los recicladores se han organizado en cooperativas y han creado empresas, ha quedado patente que la formalización puede ofrecer grandes oportunidades para la inclusión social y la mejora de las condiciones de trabajo, la seguridad y la salud y los ingresos.

En el sector de la construcción, que da trabajo a por lo menos 110 millones de obreros en todo el mundo, reside el mayor potencial para mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones tanto en los países industrializados como en las economías en desarrollo. Ahora bien, la construcción de edificios eficientes en recursos y energía requiere la participación de empresas competentes y trabajadores calificados. Por consiguiente, el perfeccionamiento de las competencias profesionales y la certificación de las empresas de la construcción, la formalización y la mejora de las condiciones de trabajo para retener a los trabajadores calificados serán componentes imprescindibles de las estrategias adoptadas en este sector. La inversión en la reforma de edificios puede tener efectos inmediatos y considerables en la creación de empleo en el sector de la construcción y en las empresas proveedoras de materiales de construcción. Por ejemplo, en Argentina, un programa inicialmente promovido por la Secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, El Ministerio de Trabajo, los sindicatos, los empleadores y organizaciones no gubernamentales (ONG) están desarrollando Normas de Competencias Laborales en línea con la creación de nuevos puestos de trabajo en energías alternativas y nuevas tecnologías. Debemos recordar que en los países emergentes y en desarrollo, el paso directo a la construcción de edificios nuevos de alto rendimiento evitará que arrastren durante décadas ese legado de alto consumo de energía, agua y recursos.

Comparto con ustedes una galería de imágenes del primer  Taller de Normas de Competencia Laboral donde los especialistas discuten sobre normas de Gestión de Residuos, Terrazas verdes y Energías Renovables