¿ Cómo acercar la huerta a la escuela?

El  armado y desarrollo de huertas escolares es una tendencia en aumento.  Está comprobado que las instituciones que logran incorporar proyectos  de agricultura urbana,  como parte de su programa  de contenidos,  consiguen una herramienta de trabajo que aporta beneficios de todo tipo a su comunidad.

Huerta en la escuela

Reconocer frutos y vegetales, aprender a cuidar y acompañar el crecimiento de una planta, generar interés en relación al consumo de alimentos saludables, identificar semillas y valorizar la tarea del emprendimiento colectivo son algunos de los aportes que traen consigo las actividades relacionadas al desarrollo de una huerta educativa.

Todas las escuelas pueden emprender su propia  huerta, más allá de contar o no con superficies de tierra disponible.  Es posible desarrollar huertas verticales,  en cajones, en  macetas y hasta huertas en terrazas. Pero también puede trabajarse la temática desde lo conceptual,  mediante  proyectos que, a través de distintas áreas, acerquen a los chicos al mundo de los cultivos orgánicos.

Las siguientes son algunas de las actividades que pueden llevarse a cabo  con alumnos de primaria y/o  secundaria a fin de incorporar la huerta orgánica a la currícula escolar:

  • Taller de armado de huerta en cajones: Cuando no existe la posibilidad de sembrar directamente en tierra, una opción es  usar cajones de madera. Pueden ser pallets reciclados o cajones de verduras en buen estado.  De cualquier manera, resultan de fácil acceso y manipulación, tanto para el personal docente como para los alumnos. El taller puede incluir teoría y práctica mediante el  desarrollo de una presentación participativa, juegos, demostración y finalmente la plantación de cultivos.
  • Taller de decoración de macetas: Vinculando naturaleza y arte, esta actividad recreativa también es una forma de acercar a los alumnos a la huerta.  Cada uno puede decorar su maceta de plástico utilizando los colores y materiales que prefiera (recortes de goma-eva y palitos de helado pintados son una muy buena opción).  El taller también incluye una breve charla sobre la huerta, juegos temáticos y, finalmente, la siembra de la maceta.
  • Taller de  siembra de hortalizas y aromáticas: Un taller para aprender a sembrar. Se trabaja directamente con macetas de plástico, de tamaños pequeños,  ideales para ser manipuladas por niños de corta edad. En este espacio, los alumnos aprenden cómo sembrar, cómo lograr que las semillas germinen y cómo cuidar el cultivo para que crezca fuerte y saludable. Cada uno trabaja con su propia maceta, operando individualmente para colocar la tierra, introducir las semillas y regando.  En una actividad muy práctica en la cual el contacto con lo natural es directo, con mínimas intervenciones de adultos.
  • Taller de armado de banco de semillas: Se introduce a los chicos al universo de las semillas. Algunos de los temas a tratar pueden ser:  por qué es importante contar con nuestro propio reservorio de semillas, cuáles son los ciclos de crecimiento de los vegetales o cómo conservar las semillas para poder usarlas más tarde. En esta propuesta los alumnos reconocen tipos y formas de semillas, exploran las diferentes formas de encontrarlas y extraerlas y aprenden su correcto almacenamiento. Un lindo cierre para la actividad puede ser la confección de sobres de papel, rotulados con los nombres correspondientes, para colocar y llevar a casa distintas variedades de semillas que puedan luego utilizarse para armar una huerta en familia.
  • Taller de compostaje: En el taller de compostaje los chicos aprenden que los residuos pueden ser mucho más que basura. Reconocen cuáles  son los materiales orgánicos que pueden reciclarse para convertise en abono y aprenden cómo usar luego ese fertilizante para nutrir y cuidar sus plantas, jardines y huertas.  Es ideal acompañar la teoría con una práctica en simultáneo y, para esto, nada mejor que el armado grupal de una compostera.  Utilizando un cajón de verduras, entre alumnos y maestros se comienza a preparar la compostera para luego incorporar los materiales correspondientes  y formar la pila de compost.

Siempre es posible desarrollar una huerta escolar. Esta no sólo constituye un recurso didáctico para la enseñanza de las ciencias naturales, sino que ayuda a construir conocimiento desde una mirada crítica y reflexiva,  vinculada al cuidado del ambiente y la promoción de la salud.  El armado de huertas escolares, encarado como trabajo grupal e interdisciplinario, contribuye a desarrollar nuevos valores y aptitudes en alumnos, docentes y la comunidad educativa en general.

Redacción: 

Natalia Giuoggioloni

De Valeria Churba – Agricultura Urbana.
www.valeriachurba.com.arhola@valeriachurba.com.ar
http://www.valeriachurba.com.ar