¿ Logistica inversa? Informar, incentivar, normar

Informar, incentivar, normar

Cómo involucrar a los consumidores en los procesos de logística inversa

El vidrio fue uno de los primeros materiales en ser reciclado industrialmente

La reinserción de materiales en el sistema productivo luego de la fase de consumo, con el objeto de avanzar en una economía circular, requiere la implementación de nuevos procesos. Uno de ellos es el de la logística inversa, que involucra al almacenamiento, el traslado y la preparación de los materiales para su reutilización y reciclado.

Este proceso comienza con un sencillo acto: un consumidor-generador de residuos clasifica el material y lo dispone en el sector adecuado para que se inicie la recirculación.  A primera vista, la acción consiste en un esfuerzo mayor al de disponer los residuos en un solo lugar y en la proximidad de su domicilio, pero por este esfuerzo el generador no recibe ninguna compensación directa. Por lo tanto, el diseño de un sistema de retorno debe incluir una medida, o un conjunto de ellas, que logre estimular la acción.

Antecedentes en la participación en sistemas de retorno

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Antes de comenzar a planificar, conviene analizar qué esquemas funcionan y cuáles son los que se desarrollan con mayores dificultades. Uno de los casos más exitosos, y que ya tiene varias décadas de funcionamiento, es el de retorno de botellas de vidrio. Impulsada desde el sector privado, el secreto de su éxito radica en que, más allá de la penalización económica por no devolver el envase vacío para la compra de uno lleno, el sitio de devolución es el mismo que el de compra y las empresas usan su propia logística para cerrar el ciclo.

Un caso diferente, que muestra variabilidad entre ciudades, es el del compromiso de los consumidores-generadores en la recirculación de los residuos domiciliarios. En las ciudades en las que la separación en origen tiene un carácter voluntario, las tasas de recuperación de material son muy bajas, ya que solo la lleva a cabo el sector de la población más consciente en temas ambientales. Por otra parte, en aquellas en las que hay una normativa estricta y un sistema efectivo de control de lo que dispone cada domicilio, las tasas de recuperación son muy elevadas. Sin embargo, en las grandes metrópolis estos esquemas son de muy difícil ejecución y funcionan mejor en pequeñas y medianas ciudades.

Tres pasos

Entonces, ¿qué hacer para lograr el compromiso de los generadores? La simple difusión e información suele ser el paso inicial para involucrar al sector de la población de mayor conciencia ambiental y que no busca obtener un beneficio inmediato con su esfuerzo. Pero este grupo seguirá contribuyendo activamente siempre y cuando pueda disponer de información actualizada y transparente sobre los resultados que se obtuvieron a partir de su aporte. En caso contrario, podrían perder confianza en el sistema y dejar de participar.

Una segunda fase es la de implementación de incentivos económicos, pensada para aquellas personas que conocen la importancia del cuidado ambiental, pero no están dispuestos a hacer esfuerzos extra sin obtener nada directo a cambio. Estos incentivos pueden tratarse de “planes canje” (cuando se compra un producto, se obtiene un descuento al llevar una versión más antigua del mismo), descuentos en la compra por llevar envases y embalajes al sitio de compra o un sistema de premios en el que se suma puntaje a medida que se retornan materiales.

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La última fase es la normativa, que debe utilizarse cuando se necesita incluir a la totalidad de la población (incluso, al sector no interesado en realizar acciones de cuidado ambiental). Para que sea exitosa, su aplicación debería ser realizada una vez que ya se ha avanzado en los dos tipos de medidas mencionadas previamente y debe ser consensuada entre el Estado, las empresas y la sociedad civil.

Sin embargo, para el caso de residuos como las pilas y baterías, cuya mala gestión deriva en serios impactos ambientales, las fases podrían ser aceleradas e, incluso, ejecutadas de manera conjunta. En este sentido, como la mayoría de la población está informada sobre la peligrosidad de estos residuos, se podría implementar directamente un sistema mixto de incentivo económico y normativo; por ejemplo, que requiera la entrega de una pilla usada para la compra de una nuevo o, en caso de no proveerla, pagar la pila al doble del precio de venta.

Redacción:

Nancy Lago

Lic. en Gestión Ambiental Urbana, especialista en Ingeniería Ambiental, Master en Energías Renovables.

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